Una manicura semipermanente bien hecha aguanta entre dos y tres semanas. Cuando se levanta antes, casi nunca es el esmalte: es la preparación de la uña o lo que le pedimos después.
1. Las primeras 24 horas, sin agua muy caliente
El color ya está curado al salir del estudio, pero la uña natural se hidrata y se dilata con el agua caliente. Un baño largo esa misma noche es la causa más habitual de que se levante por el borde.
2. Guantes para fregar
Los detergentes resecan la cutícula y atacan el sellado. Unos guantes valen más que cualquier top coat.
3. Aceite de cutícula, cada noche
Treinta segundos antes de dormir. La uña flexible no se despega del esmalte; la seca, sí.
4. Tus uñas no son herramientas
Abrir latas, rascar etiquetas o despegar celo es la forma más rápida de levantar una esquina.
5. No lo arranques
Si se levanta, pide cita para retirarlo. Arrancarlo se lleva capas de uña natural con él.
Y si se te levanta siempre en la misma uña, dínoslo: suele ser cuestión de forma o de nivelación, y tiene arreglo.